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miércoles, abril 23, 2008

Pario, que manera de sufrir....

El cielo no tiene respuestas. El mira y mira hacia arriba, hacia la noche profunda, cada vez que elige mal (curioso debido a su foja de servicio) o cuando sus compañeros no le hacen caso y se dejan comer por la ansiedad. Allá en lo alto también está Diego, colgado de su palco. El mejor de todos los tiempos tampoco tiene respuestas, pero empuja. Los corazones no dan más. A los turistas no les alcanzan los ojos ni los oídos. El grito es uno solo a pesar de que son 50.000 los que gritan. El tiempo pasa, la Copa se va, pero no importa, la Bombonera lo espera. Confía ciegamente en ese hombre que tantas alegrías supo regalar desde su botín derecho. Y desde su alma. Hasta que, de pronto, el estadio, su templo, se rinde a sus pies. Otra vez. La Bombonera es el Coliseo Román. Riquelme detiene el tiempo: recibe, incómodo, estirando a más no poder ese aductor rebelde, la trae, la acomoda, mira al excéntrico Henao y ahí, en el instante más caliente, cuando a cualquier mortal se le aflojarían las muelas, Juan Román mete un amague mágico, tremendo, que arrastra al peculiar arquero del Maracaibo y enseguida, fino, delicado, artístico, pica la pelota y da el pase más lindo de todos, el que va a la red. Como diría Angel Cappa, acaba de definir con la suavidad con la que se cierra la puerta de un Mercedes... Es el gol de la Copa...En Chile, un argentino ya había hecho Patria. El gol de Colotto había caído como una catarata de las tribunas. Todos, más que nadie Román, ya estaban avisados de que faltaba un gol. Sólo uno más. Boca empezaba a perder la paciencia, los fantasmas malos parecían ganarles a los buenos que (dicen) se resisten a irse del estadio. El abrazo entre Román y Palermo es toda una señal. Es el abrazo de todos...Boca no hizo cinco goles, como debía para pasar de ronda sin tener que espiar del otro lado de la Cordillera. Hizo tres. Se perdió diez. Pero lo ganó por el 10. Las gargantas, como los corazones, no dan más. El humo bueno, el de los fuegos artificiales, lo invade todo. En el vestuario se grita como en la tribuna. Es como si Boca hubiera ganado la Copa. Juan Román salta, canta como un chico, como un hincha. Los jugadores y el técnico sean unidos. Los dirigentes pasan, cierran el puño, salen. El sufrimiento es historia.Si Boca vuelve a hacerse la América, este partido será recordado. Y una imagen, la de Riquelme y su danza, será para siempre. Todo estará ahí, guardado, en el Coliseo Román.

lunes, noviembre 12, 2007


Abre los partidos (como ayer) y los cierra (como en Avellaneda) con la misma efectividad. Juega bien con la cabeza. Se muestra sereno y pensante con los pies. Es solidario. Lucha y persevera. Genera espacios. En ataque, provoca preocupación permanente. En defensa, es expeditivo para rechazar las pelotas paradas del rival. Se anima a todo. Lo prueba todo. Y cuando tiene una (o dos), te liquida. Está cerca del objetivo. Ayer le descontó al primero. Y más de lo que hizo ante Vélez, parece imposible pedirle. Sí, sí, merece el título. ¿Boca? Martín Palermo.El Loco quedó a sólo seis goles de Francisco Varallo. En cuanto a lo que transmite, está más cerca que nunca. Ayer volvió a dar una muestra más de que el título de goleador histórico le queda justo, a medida, apropiado. Enorme, empezó a voltear a Vélez con dos cabezazos mortales que nacieron de dos centros letales de Ibarra (si se considera que el receptor es Palermo, claro). Combinación explosiva la del 4 y el 9 de Boca, hasta tuvieron una chance más, la única que Pellerano alcanzó a despejar. El defensor soñará con Martín tanto como Varallo, que ve cómo sus 180 goles no resisten el avance de otro platense con misma ambición.Como si se necesitara otras motivaciones, el goleador lleva en su antebrazo izquierdo un incentivo más para seguir su lucha personal. Al fin y al cabo, es otra prueba de su fortaleza inquebrantable, del hombre que siempre encuentra algún objetivo para no rendirse nunca. Tatuado, con letras grandes, ahí se lee el nombre del hijo que murió a poco de nacer. En definitiva, Stefano Palermo vivió lo suficiente como para que el Loco se acuerde de él en cada gol y se bese reiteradas veces ese sector de su brazo (ayer, incluso, apuntó su puño al cielo). Homenaje de padre, ya le había dedicado los dos primeros en la semana siguiente a aquel triste momento, contra Banfield, en el Apertura 06. Y ahora espera que lo vea coronarse como goleador histórico.Por todo, en la semana de su cumpleaños 34, se regaló algo más que dos goles: también una actuación que acompaña este buen momento (convirtió en los últimos tres partidos). Con la pelota en los pies, entregó siempre bien. Fue solidario para presionar la salida de Vélez. De cabeza tuvo tres chances y marcó dos (cabezazo cruzado abajo, primero: 1-0; cabezazo bombeado, después: apenas alto; cabezazo arriba, por último: 2-0). Y hasta se animó a tirar el escorpión made in Higuita tras un centro de Palacio (se pasó de largo).Con 11, Martín es el goleador del equipo y, a esta altura, su figura representa mucho más que eso: en él también está la esperanza del hincha para el Mundial de Clubes de Japón. Por eso lo ovacionan tanto. Por eso le cantan, con entusiasmo, por esos goles de Palermo que ya van a venir. O seguir. En definitiva, poco parece importarle al Loco que Denis esté a sólo tres goles (con tres por jugar) de su récord de 20 en el Apertura 98. El está a seis del premio mayor. El título que merece...


Es el emblema del grupo, el corazón, el máximo ídolo xeneize en actividad; el que no le tiene miedo al ridículo y ensaya las piruetas más inverosímiles dentro del área rival. Es el hombre que contagia ilusiones desde su rebeldía goleadora, el que vence arqueros con suma frialdad. Es el referente, el que supo imponer modas y el que no duda en objetar crudamente el rendimiento de Boca, como cuando luego de la frustración en el último superclásico sentenció que les había faltado "actitud". También es el primero en derrochar optimismo cuando lo siente razonable, como cuando después del éxito frente a Racing, en la 15a jornada, celebró el empeño y el lúcido rendimiento de los xeneizes en un complejo escenario. Martín Palermo es, en definitiva, el hombre que hace latir las esperanzas boquenses en el Apertura, como únicos perseguidores del líder, Lanús, y más allá en el calendario, en el Mundial de Clubes, en Japón. Palermo no es sólo el N° 9 y máximo artillero del equipo en el certamen, con 11 tantos..., Palermo es mucho más que ello. Es el alma del pueblo auriazul, el abanderado de las grandes hazañas. Es el hombre que persigue, con certezas, el sueño de superar a Pancho Varallo y ser el máximo goleador en la rica historia de Boca. Es el que no se intimida y el que no vacila en afirmar que no se siente menos que "ninguno de los jugadores de Milan", pensando en una futura definición ante el conjunto italiano en terreno japonés. Es el atacante que anticipa a los defensores y sentencia las vallas con cabezazos fortísimos e inatajables, como los dos de ayer, ante Vélez, superando en ambos saltos a Hernán Pellerano y batiendo al arquero Germán Montoya. "Pasó otra final y ahora nos faltan tres. Está a la vista que Lanús es un gran equipo, pero históricamente Boca demostró que en las situaciones difíciles se agranda...", expresó ayer el futbolista nacido en La Plata, que el último miércoles festejó los 34 años. Palermo es el símbolo de la perseverancia; nunca se resigna. "Tiene una personalidad de hierro; es de los hombres más fuertes que conocí en mi vida", dijo, en una oportunidad, su socio futbolístico y amigo Guillermo Barros Schelotto. Para el Loco , nada es imposible. En su extensa carrera fue vitoreado y criticado, casi en una misma proporción. Enamora o exaspera. Pero de algo no existen dudas: se ganó ampliamente el respeto de sus colegas en un mundillo ultra competitivo. Marcó goles en todos los clubes donde actuó y en casi todos los partidos. Padeció duras lesiones y crueles golpes en su vida íntima, pero siempre se aferró a su familia y a sus amigos para superarlos. En agosto último, junto con su mujer Lorena Barrichi, perdió a su hijo recién nacido, a quien habían llamado Stefano. Meses después, Martín se tatuó en el antebrazo el nombre de su hijo fallecido y ayer, cada vez que logró un gol, se besó esa parte del cuerpo, emocionado y mirando al cielo. Sin dudas, la de ayer no era una tarde más para Palermo, porque el entrenador adversario, Ricardo Antonio La Volpe, fue el conductor en una triste y polémica etapa del club de la Ribera. En su momento, el atacante criticó algunos modismos del Bigotón para con el grupo; por ello, con sus estocadas goleadoras, el N° 9 se vengó, a su manera, de algunas rencillas no tan lejanas. "¿Qué puedo decir de Martín? Miren sus estadísticas, sus números, y la respuesta estará clarita...", lo elogió el técnico de Boca, Miguel Angel Russo, quien casi nunca lo reemplaza. "Después de ganarle a Racing nos propusimos ganar todos los partidos que siguieran. Vamos por el buen camino. Estamos en Boca y queremos ganar todo, sí o sí", sentenció Martín Palermo, mucho más que un hombre optimista... 21 los goles que le faltan a Palermo (tiene 173) para alcanzar a Varallo, máximo goleador histórico, con 194 tantos




jueves, octubre 04, 2007

Y volvio la joya....


Cartel de crackHerida quedó la defensa de San Lorenzo cada vez que la encaró Palacio, quien tuvo un regreso bárbaro. HORACIO GARCIA hgarcia@ole.com.ar

A veces con dolor, pero Rodrigo se la bancó siempre.
Boca recuperó a Palacio y recuperó la sonrisa. Esta vez no hubo rivales ni carteles que lo pararan. Estuvo intratable. Contra los jujeños, el 23 de setiembre, había sufrido un insólito accidente al impactar su rodilla izquierda contra un cartel de publicidad y se hizo un corte importante que obligó a que le dieran nueve puntos de sutura. Ayer, otra vez en la Bombonera, hubo tres jugadas en las que estuvo bien cerca de los malditos carteles. Dos en el primer tiempo y una en el complemento. En la primera, a los 16 minutos, desbordó y tiró un centro exigido, casualmente sobre el mismo lugar en donde se abrió la rodilla. Pero en esta ocasión la publicidad estaba más alejada de la línea de fondo. La segunda, a los 23: cayó de frente y con las rodillas flexionadas en el lugar en donde realizan el calentamiento los suplentes. Se hizo un silencio, pero se levantó más rápido que lo que demoró en caer. Y la tercera, a los 20 del segundo tiempo, cuando clavó los frenos apoyando sus manos contra el cartel que limita el banco visitante. "Le hicimos un vendaje especial en la rodilla, tomando la precaución de abrirle una ventana haciendo unos cortes en la parte posterior para facilitar su movilidad. Afortunadamente todo salió bien", le explicó a Olé el doctor José Veiga.Rodrigo fue clave en el triunfo y, claro, Russo se despachó con los mejores elogios para hablar de él: "Es de esos jugadores distintos, que Boca necesita, que marcan un camino y que son preocupación para el rival. Por algo los rivales cambian la defensa cuando juega él. Sufrimos su ausencia por culpa de un cartel. Es importante para nosotros". Todo Boca está tranquilo: sabe que su crack estará contra River.


00:00 DE FRENTE: BOCALas joyas de la casaMARCELO GUERRERO mguerrero@ole.com.ar
Palacio fue la estrella que trajo Boca para el Xentenario. Picó para ídolo con goles en amistosos al Rojo y River. Resultó clave en el penta de Basile, se subió al avión mundialista (único de campo del torneo local) y ayudó con cuatro tantos a la 6 conquista de América. Es un pibe introvertido, no alimenta a los programas de chimentos. Con un legajo tan meritorio, ¿qué se le reprocha? Transcribo críticas escuchadas, al menos hasta hace unos días, en ámbitos boquenses: define mal, no aparece en los clásicos, se patina, ya no encara... Si incluimos los choques vs. San Lorenzo entre los más importantes, el 14 se anotó un porotazo. Su estadística ante este rival es perfecta: jugó dos, ganó los dos (7-1 el anterior) y en ambos anduvo bien. La presencia del bahiense volvió a ser contagiosa. Con él en la cancha, sus compañeros y, sobre todo, sus adversarios saben que en cualquier momento desequilibra. Preocupa, inquieta, incluso sin que lo busquen demasiado. Palermo se beneficia, más allá de un centro como el que dio origen al 2-0, porque la defensa no atiende una sola marca. Aclaramos que el 2º se lo adjudicamos a Méndez, no sea cosa que nos acusen de hacer marketing en contra de Varallo. Si nos permiten, destacamos el rol de Martín en las pelotas paradas que fueron, al cabo, la única ilusión del cuadro visitante. Poco para un DT de espíritu tan audaz, ¿no?El título se refiere a las joyas. La otra es Banega.


sábado, junio 23, 2007










SALUD AL CAMPEON DE
AMERICA!!!!!!!!



Sinceramente no habia tenido tiempo de actualizar el blog despues del campeonato logrado y que con tanto sufrimiento de mi parte he plasmado aqui partido por partido. Ese sufrimiento que solo me abandono cuando Roman clava el 2 a 0 faltando 10 minutos para que el partido finalice. Recien ahi me dije intimamente : " ya esta, somos campeones! ", recien ahi pude relajarme y apenas disfrutar...


Que equipo este por Dioss!!!!!!


Que manera de sufrir!!!!!!


Como demostramos cada que que era necesario "la chapa" de la historia que Boca saca cuando verdaderamente las papas queman y hay que salir " a matar o morir..." a lo Boca, si viejo!!! a lo Boca!!!!


Y volvimos a salir campeones de America, y ahora preparamos el avion y nos vamos en diciembre a Japon.....


Gracias viejo por haberme hecho hincha de Boca!!!!!


Gracias por ese momento de niño que aun recuerdo y nunca olvidare de la antigua radio vieja de mi padre donde el gordo Jose Maria Muñoz decia : " Gooooooooooooooooooooolllll de Bocaaaaaaaaaaaaa, Alfredo Graciaaaaniiiiiii!!!!!! como en sus grandes jornadas como goleadorrrr y atacanteeeeeeeeeeeee "


Y recuerdo ese tronar de voces al fondo que yo no entendia mientras mi viejo reparaba su vieja bicicleta......


Gracias viejo desde alla arriba que seguramente habras sufrido y disfrutado como yo de estas efimeras cosas que solo Boca nos puede dar





























Las bocinas sonaron toda la madrugada, los kioscos amanecieron empapelados con fotos de los campeones, algunos oficinistas fueron a trabajar en camiseta.






Y hubo que convencer a los pibes para que se pusieran la azul y oro debajo del guardapolvo y no al revés (tranquila, seño, que fueron dormidos a clase pero aprendieron geometría: ya conocen la diferencia entre penta y hexa...).












Habrá que aguantar por estos días a los hinchas de Boca. Usted los ha visto: son pedantes, soberbios, creídos de que nadie los supera. Convengamos que sobran motivos para la fanfarronería. Cómo no agrandarse con un equipo que lleva una década en altísimo nivel; que, desde el 2000 hasta hoy, disputó 13 finales internacionales (ganó diez); que levantó tres Libertadores y una Recopa en Brasil ante cuatro de los más poderosos de ese país; que le aportará media docena de jugadores identificados con el club a la Selección.












Este nuevo logro, como las 16 copas anteriores, tiene responsables, héroes, consagrados, actuaciones decisivas y aportes clave en momentos justos: el misil de Ibarra a Cienciano, el cabezazo de Maidana a Toluca, el doblete de Palacio a Bolívar para asegurar la clasificación a octavos, el gol de Clemente a Vélez, las atajadas de Caranta en Liniers, las apariciones postreras de Palermo frente a Libertad, la firmeza de Díaz en Asunción, el grito de Ledesma en Colombia, esos tiros mágicos de Román...












También, como siempre, hay destinatarios de esta conquista, gente de la cual uno se acuerda en plena felicidad. No se trata esta vez de River —clásico rival— ni de Independiente, el otro gran copero del país. Los cantitos son para un cuadro de camiseta a bastones que acaba de salir campeón, que ganó 2-1 su último partido, con un técnico que parla en italiano y piensa que se las sabe todas, con un mecenas que es magnate de los medios e ideólogo de la TV basura... Va para ellos, entonces: para el Milan, Carlo Ancelotti y Silvio Berlusconi. Ojalá nos crucemos de nuevo en el Mundial de Japón.


















Calla Porto Alegre. Gremio otorga. Minuto de silencio en el Olímpico Monumental. La hoguera de las vanidades se extingue en portuñol. Se deshace el humo de las bengalas. Se apaga el incendio, el sonar de las perturbantes bombas de estruendo. Gremio quiso ganarlo de adentro hacia afuera. Borrachera colectiva, damajuanas y longaniza. Vale todo. El placar electrónico exige aliento. Se respira violencia, anti Boca, anti argenta. Desde arriba, mean. Allá abajo, sobre un córner, en la arquibancada (bah, la popu Brazil version), ellos, de azul y amarillo, se hacen notar. Se dice que son unos 4.000. No parece. El "somos locales otra vez", de a poquito, le gana al "uh uh uh, argentino, palo en el cú". O algo así de autóctono. La prensa ''visitante'' copa un pasillo de evacuación. La dirigencia y los suplentes sin suerte se agolpan en un palco VIP. Como puede, Boca se adueña de la final, de la capital gaúcha. Y no parece otra cosa que una ciudad sitiada entre tanto helicóptero y celosa custodia policial. Derruida. Lejos de la hazaña tras un 0-3 irremontable. Tampoco parece la venerada San Pablo, megalópolis testigo del mito y realidad de Carlos Bianchi (bien lo sabe Palmeiras, bien lo recuerda Santos), aunque esos espantosos pantaloncitos amarillos —que se subieron de apuro a un chárter por exigencias reglamentarias de última hora— eran del 2003, todavía época del Virreinato... En Río Grande do Sul, en los pastos donde Ronaldinho le empezó a mostrar los dientes al mundo, el Boca de Miguel Russo, otro que no escatima en sonrisitas continuas, le mostró el corazón al planeta fútbol. Quebrando una hegemonía copera —de Libertadores, competición madre de América— que, en las anteriores tres ediciones, trocó en cafetera. Agrio sabor colombiano, en Manizales; doblete con tonada portuguesa en 2005 y 2006, el año en que Boca fue boquita, equipo de cabotaje. Pero en el 2007, la historieta viró. Y dio la vuelta (olímpica) al mundo. Bien lo entiende el Milan que, en la madrugada italiana, debió sacarse el sombrero ante el nuevo Rey de Copas: 17 a 16 y se acabó... Doblete de Riquelme para certificar el histórico 5-0 global en Libertadores. Y la llave gigante de una Toyota para Román, MVP, uno de los primeros que enfiló para el codito, uniéndose en el pogo con la barra. Y la rondita que se extrañaba reapareció. Como los palitos para la contra. "La Copa Libertadores no se hizo pa'' Gallinas", cantaban... Sí, todo acabó. Como el humo de las bengalas, como el vino acervezado. Como el fantasma de Porto Alegre, tricolor como Almagro, incoloro como pocos. Boca festeja el retorno al champagne. O a la caipirinha, por caso. Ya se escuchan chocar las Copas prometidas, las Copas "que perdieron las Gallinas", tal como se escucha sobre el córner, de boca de todos. Y Gremio aplaude. La alegría no es sólo brasileña. Porto Alegre calla. Calla por Boca...


















ESPAÑA:AsRiquelme corona, con un golazo, el sexto título de BocaComo en el partido del miércoles pasado en Buenos Aires, la superioridad demostrada por el conjunto argentino sobre el brasileño fue culpa de Riquelme, rey Midas de la final, que llevó a Boca a conseguir su sexto título de la Copa Libertadores.






MarcaRiquelme corona con dos goles el sexto título continental de BocaEl jugador del Villarreal, que jugó su último partido como cedido al Boca y este jueves regresa como hijo pródigo a la selección absoluta, dictó los ritmos del juego que le daban la gana.






ITALIA:La Gazzetta dello SportLibertadores: ganó BocaLos argentinos ganaron 2-0 en el partido de vuelta con los brasileños del Gremio después del 3-0 de la ida y conquistaron la sexta Copa. Doblete del fantasista Riquelme, ex Villarreal. El Milan podrá enfrentar a los sudamericanos por una revancha en el próximo Mundial de Clubes.






FRANCIA:L'Equipe¡Son seis!Boca logró por sexta vez en su historia la Copa Libertadores después de una victoria en Porto Alegre contra el Gremio en el partido de vuelta de la final. En la ida, el club argentino ya había logrado un triunfo importante. Argentina se queda así con el trofeo por 21ª vez y el club xeneize se acerca a una victoria de Independiente, que cuenta con siete consagraciones.






INGLATERRA:BBC en españolBoca campeón: Riquelme el héroeEl equipo argentino Boca Juniors se convirtió por sexta ocasión en el campeón de la Copa Libertadores, al derrotar por 2-0 al Gremio de Porto Alegre. Juan Román Riquelme anotó para el cuadro porteño en dos ocasiones: a los 23 minutos del segundo tiempo y luego a los 35, en el partido de vuelta de la serie final del torneo continental.






MÉXICO:Diario ESTOOtro Copa para BocaCon un doblete del astro Juan Román Riquelme, Boca Juniors de Argentina se alzó con su sexto título de la Copa Libertadores de América, al derrotar por 2-0 al Gremio brasileño.






BRASIL:FolhaGremio vuelve a perder y ve la fiesta de Boca en Porto AlegreGremio estuvo lejos de realizar la difícil misión de marcar al menos tres goles y perdió por 2 a 0 anoche ante Boca en el estadio Olímpico, en Porto Alegre, resultado que aseguró al club argentino el título en la Copa Libertadores de América 2007.






LanceBoca vence a Gremio y conquista la LibertadoresEl Tricolor luchó, pero no consiguió romper la defensa argentina y cayó 2-0.

martes, junio 19, 2007

jueves, junio 14, 2007


En medio de esta alegría, del gozo que da ver a Riquelme, de la gratitud hacia Ibarra, de los aplausos a Ledesma y la ovación para todos, se necesita un minuto de calma para decir que Boca todavía no ganó la Copa. Suma méritos: se bancó una fase de grupos con viajes al cielo, eliminó a Vélez con el morbo que implicaba, sacó de carrera al molesto Libertad, borró en la niebla al sorprendente Cúcuta y acaba de dejar al borde del ko a Gremio. Ahora hay que rematar. Algunos no se olvidan de una final en la que Cruzeiro le hizo 3-0 a un compatriota.


Este es Boca, claro, el de las hazañas en Brasil, pero uno sabe la lección: antes que pensar en el cotillón, alistar a la tropa para el desquite.Boca tuvo suerte de sacar ventaja, al margen del offside televisivo de Palermo, cuando el rival empezaba a pisar fuerte entre los papelitos. Gremio mostró la aspereza que lo caracteriza. Pensemos que contrató a Schiavi, para que fuera el patrón de la defensa, y los titulares son más rudos que él. Y, entre los volantes, Sandro se postuló como doble de Sessa. El xeneize es un medio que privilegia la técnica antes que el roce, por eso le costó encontrar la pelota y jugarla. En el ST fue otra historia, incluso antes de la roja al karateca. Román entró más en contacto con la bola y su mayor participación es proporcional al progreso del equipo.


Otra vez ayudó la Bombonera, donde a Boca le metieron un gol en los últimos 11 partidos de Libertadores.


Si fue
duro acá, será guerra allá.

Y ahí
vamos: casco, bandera y vincha.

viernes, junio 08, 2007

Otra final....y van........


















El corazón sigue siendo el mismoBoca está en la quinta finalen los últimos 7 años. Méritode una mística inalterable
Por CAMILO MARTINODe un campeón pueden ponerse en duda muchas cosas. El nivel de los jugadores que lo integran, el estilo de juego, su táctica, las decisiones del entrenador y las cosas que usted pueda imaginar; pero de un campeón nunca hay que menospreciar su corazón, eso es lo que lo hace grande, inmenso y campeón, todo esto es Boca por más que todavía no haya ganado nada. En siete años, -desde el 2000 hasta el 2007-, Boca llega a su quinta final en Copa Libertadores, con varios jugadores que repiten este logro, con otros que son debutantes y con un técnico, -Miguel Russo-, distinto a Carlos Bianchi. Son siete años, muchos en el fútbol dinámico de estos días, y Boca está otra vez en una final, otra vez a un paso de volver a Japón ahora para jugar el Mundial de Clubes, listo para volverle a discutir al Milan su liderazgo entre los más ganadores y preparado para escribir contra el Gremio de Brasil otra inolvidable historia en ese diario boquense que se acostumbró desde hace a una década a tutearse con la gloria a diario.No era fácil para Boca el desafío de anoche. Un arquero al cincuenta por ciento de su condición, Román desgastado, y dos dolorosos goles en contra para levantar, con el agravante de que un gol del Cúcuta podía terminar con todo. Si algo faltaba para hacer para hacer más pesada la noche de Boca, apareció la niebla que terminó por teñir de epopeya el pase a la final.Además, Colón lo había sacado del Apertura y sólo le quedaba la Copa, entonces para el equipo de Russo era matar o morir, jugar la final o quedarse sin nada, justo después de perder hace un par de meses un campeonato increíble con Estudiantes; para Boca era más que un partido, era para varios jugadores demostrar que el fuego sagrado del campeón estaba vivo, que latía dentro de Riquelme, de Ibarra, de Battaglia, Palermo, Clemente Rodríguez o de Pablo Ledesma que demuestra tener la misma piel que ellos; y los nuevos que llegaron con el recambio, -el Cata Díaz, Morel, Banega, Palacio-, también demostraron comprender el lugar donde están y cuales son las obligaciones que imponen el manto sagrado.Boca está en la final porque sabe como jugar estos partido, porque los siente, porque los quiere ganar más que ninguno, porque los juega con el corazón, como se debe hacer en estos momentos claves. Ahora viene Gremio, otra batalla, otra historia para escribir con el alma de un campeón.


El optimista no te deja nunca a pataPalermo metió el gol de la clasificación y luego Zapata le sacó un tiro de chilena infernal. "Estamos con confianza", dijo. Agarrate...


El argumento siempre es el mismo y es más o menos así... El tipo se hace el otario durante casi toda la película. Parece a contramano de la corriente. Cuando todos van, él viene. Cuando todos llegan, él todavía aparece fuera de cuadro. Y cuando llega, ya terminó la escena. Repite movimientos torpes hasta exasperar al público. No le sobra elegancia en sus movimientos ni mucho menos ductilidad. Pero al final, claro, el sapo se vuelve príncipe como en todo cuento de hadas o film hollywoodense. Se viste de héroe, se calza esa pilcha de salvador que le queda como un guante cuando a otros les aprieta hasta asfixiarlos, y termina siendo el centro de todos los abrazos, de todos los festejos, de todos los elogios... Y alabado con un grito que en la Bombonera ya sale como el Ave María: "Paleeermo, Paleeermo".Eso que se puede llamar carácter, temperamento, corazón o que en el fútbol se define con menos elegancia es lo que le sobra a Martín Palermo. Está en su sangre. En su genética de goleador trae ese plus que lo convierte en un delantero que puede no sintonizar la onda del partido durante largos minutos, que puede no encontrarse con su socio de ataque durante toda la noche, que puede pasar inadvertido y hasta parecer un bocado fácil para defensores, pero que siempre aparece cuando Boca más lo necesita. Esta vez, entre la bruma espesa, el máximo anotador del club en torneo internacionales olió pelota y arco y siguió su instinto asesino. Así el Loco le dio a Boca el pase a una nueva final de Copa.Un rato después, con la confianza del gol, suelto y optimista como siempre, hasta ensayó una chilena que hubiera motivado la clausura del estadio. En este caso, por estricto motivo de homenaje futbolístico. Pero la estirada de Zapata arruinó lo que hubiera sido otra joyita para su interminable álbum. "Estamos con confianza y ahora vamos por la final", se desahogó el Loco. Y si el goleador está con confianza...









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Hay escenas que definen a los equipos campeones. Puede ser un hombrazo de Morel Rodríguez a los 3 minutos del primer tiempo o una tapada como la de Caranta a los 51 del segundo. Puede ser una caricia como la de Román en el 1-0 o un cabezazo brutal como el de Palermo en el 2-0. Puede ser el torbellino de Ledesma o la firmeza de Ibarra. La calidad del Cata. La vergüenza de Battaglia. Los dientes apretados de todos para barrer y parar trabar. La paciencia para no desesperarse cuando, en los primeros tres minutos del segundo tiempo, se escurrieron cuatro situaciones de gol. El temple para no desesperarse cuando el línea anuló el falso 2-0. O la astucia para acorralar al Cúcuta después de una suspensión que podría haber jugado en contra. Boca tuvo el corazón caliente y por eso se candidatea una vez más para ser el rey de América. Podrá coronarse o no, pero no le faltan méritos: dio todas las materias que debe rendir un aspirante. Se bancó la altura por tres, superó el desgaste de una serie ladina contra Vélez, mostró su chapa en Asunción y cacheteó al cuco de esta Copa hasta transformarlo en un monstruo poco creíble de película de terror barata.Más que nunca, escondidos en la niebla espesa, los colombianos parecieron espectros. Cúcuta fue un equipo fantasma, la versión de papel de aquél que cocinó a Boca al vapor hace ocho días. Después de un par de apariciones en los primeros minutos (incluido un tiro libre de Bustos en el travesaño), se esfumó. Y recién volvió a patear al arco a los 48 minutos del segundo tiempo.Si la actitud pudiera definirse en una jugada, vale esta comparación. Cuando Morel salía en camilla, el Cata se le acercó para preguntarle cuál era su marca en el córner que estaba por llover al área. Y Palacio se hizo cargo. En el área de enfrente, un Battaglia recién ingresado entró solito a ponerle la cabeza al tiro de esquina de Riquelme. ¿Cómo se llama eso? Concentración, experiencia, compromiso, dominio psicológico de la situación. Si Boca necesitaba una nueva prueba de grandeza y de madurez, la dio anoche revirtiendo una serie dura.No hubo braseros de hierro disipando la niebla del Centenario, como en la finalísima del 77. Pero sí hubo brasas. Cada jugador vestido de azul y oro fue una llamarada derritiendo a los fríos colombianos. Boca tuvo el fuego de los campeones. Por eso disipó la niebla. Por eso la noche se llenó de gritos y de promesas. Y de lágrimas como las de Palermo, fundido en ese abrazo interminable con Román.



Veo veo. ¿Qué ves? "Que vamo'' a
salir...", gritan los hinchas. No paran. Nada, ni la helada noche del Río de la Plata puede apagar la caldera de la Bombonera que late. Que late y hace temblar.












jueves, junio 07, 2007

.............AMEN..............

00:00 BOCA: DE FRENTE
El desafío de cambiar la historiaMARCELO GUERRERO mguerrero@ole.com.ar

Nunca, en series de ida y vuelta, Boca levantó una desventaja de dos goles. Necesita hacerlo esta noche para llegar a la definición y alcanzar al grandioso Peñarol, que con nueve finales de Libertadores —varias épicas, la última en 1987— es líder en el rubro. Hay pocos antecedentes de cuadros que ganaron tras quedar 1-3 en el primer chico. El caso más cercano se dio en la Sudamericana 06: por cuartos, Toluca venció 2-0 en México y revirtió la derrota sufrida en el estadio Pedro Bidegain.Desde el 1ø de marzo, 1-0 a Cienciano bajo la lluvia y sobre la hora, Boca viene jugando partidos decisivos en la Copa. Lo fueron el 3-0 a Toluca, el 7-0 a Bolívar, el 3-0 a Vélez y el 2-0 a Libertad. Mezcladas con esas victorias, hubo tropezones que dificultaron la marcha en el torneo más competitivo de la región. El equipo se sobrepuso a las caídas y llega con aire a esta parada difícil.Si Boca presentó el mejor tridente ofensivo en la edición 07, esta noche es imprescindible confirmarlo. Con Riquelme, Palacio y Palermo mentalmente convencidos del triunfo, la clasificación es posible. Ellos son las figuras, los que pueden meter los goles y habilitar otra fiesta en la Bombonera. Deberán acompañarlos en esa tarea los que ya tienen suficiente experiencia en situaciones límite y los que empiezan a vivirlas.Los 11 han hecho méritos para estar hoy en este lugar y con esta camiseta. A honrarla, muchachos.

viernes, mayo 25, 2007

Y BOCA VA CARAJOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!









La prosapia, el ADN copero, y la experiencia de los que otrora fueron soldados bianchistas aparecieron en Asunción. El espíritu, ése que sólo sobrevuela por La Boca, como un líder natural, condujo al equipo de Russo a su mejor partido en lo que va del ciclo. Y la calificación no contempla cuestiones vinculadas a la estética del juego sino que se relaciona con una solidez que sólo alcanzan los cuadros consolidados, los que adquieren una seguridad en sí mismos única. Boca, en definitiva, se metió en una nueva semifinal de la Libertadores con la prepotencia de los que se saben superiores y con la conducción indiscutible de Riquelme, amo y señor.El partido se empezó a ganar antes de hacer el primer gol. Planteo y recursos se juntaron en esa forma de juego que encaró Boca desde el comienzo. La idea central de apretar la pelota contra el suelo, evitar el pelotazo y acercársela a Riquelme para que armara se respetó por desarrollo y, en gran medida, por convicción. La urgencia de marcar aunque sea un gol para remontar el 1-1 de la Bombonera no operó como condicionante sino que fue el norte donde enfocarse. Paciencia y orden fue el lema que caracterizó la salida desde el arranque. Un toque, otro, hacia un costado, tal vez hacia atrás y volver a empezar si no había espacios. Claro que el campo desparejo y cierto nerviosismo en los volantes obligados a dar el primer toque (Banega y Ledesma) conspiraron contra la fluidez en la circulación. También fue un obstáculo la presión de los paraguayos.Con las reglas planteadas, como suele ocurrir, la profundidad y la eficacia de Boca en ataque dependió de lo que pudiera hacer Riquelme. Sin estar en su mejor estado físico y perseguido por Cáceres, Román lidió con entereza y calidad. Si bien el dueño natural de la pelota trabajó tanto lateral como verticalmente, las búsquedas más dañinas fueron por el centro. O bien con alguna gambeta limpiadora o bien con un pase filtrado y algún movimiento liberador de Palacio. Ibarra, otra alternativa utilizada por el equipo de Russo, inició las acciones por afuera, pero las finalizó por adentro con zurdazos en comba que llevaron cierto peligro.En el aspecto defensivo, la vuelta del Cata Díaz terminó resolviendo sólo con presencia situaciones que antes terminaban en Caranta. Libertad llegó con algún pelotazo o pelota parada. Pero todo lo que generó Guiñazú por izquierda quedó abortado en el enganche obligatorio del Pelado para que se le acomodara la cancha para la zurda.El ingreso de Dátolo le agregó velocidad a un equipo que amenzaba con aburguesarse en la tenencia de la pelota y le costaba descifrar que el negocio estaba por el medio. Riquelme (qué otro) cerró la serie en una jugada que mezcló en partes iguales coraje para sacar con el cuerpo al rudo Cáceres y construir con amagos y tiro al rincón un golazo que valió la clasificación. Después, sí, todo fue cuestión de llevar al paso a un equipo que está en plena etapa de expansión.



Da orgullo cuando juega así

MARCELO GUERRERO
Boca ya superó su performance del 05 en la Libertadores y, también, la de los cinco representantes argentinos en la 06, cuando ninguno pudo sortear el turno de cuartos. Y obtuvo esos logros después de jugar uno de los mejores partidos en el exterior de los últimos años. El rival, que venía de ser verdugo de dos compatriotas, quedó reducido a una expresión mínima. Boca le manejó la pelota, le generó situaciones y ni siquiera le permitió ilusionarse con alguna llegada. ¿Cuántas chances de gol hubo para Libertad? El ping-pong andará en ocho o nueve a cero. Después del 2º la diferencia entre ambos se hizo sideral.Las diez mil voces xeneizes corearon un olé inimaginable en instancias de este tipo. Hasta ahora, sólo el ya eliminado Nacional (1-0 a Necaxa) y Boca consiguieron triunfos de visitante en la revancha de las series.El pase a semi se empezó a ganar en la Bombonera, donde el equipo se sobrepuso a un penal errado, a un 0-1 casi en contra y a un gol mal anulado, y se liquidó en el Defensores del Chaco, con una defensa sin fallas, volantes rendidores –incluidos los relevos-- y un Román iluminado, el mismo de las grandes noches vs. River o Palmeiras. Los delanteros aportaron su cuota y no deberán olvidarse de cumplir para continuar avanzando.El miércoles 23 recordamos el 11º aniversario de la salida de Olé, ayer se cumplió el 7º del inolvidable gol de Palermo a Bonano y hoy se festeja el 197º aniversario de la Revolución de Mayo. En esta semana tan especial, sepan los argentinos que el cuadrito de un modesto barrio los hace quedar bien en todo el mundo.








Y UN DIA VOLVIO EL CATA.......


Para medir lo mucho que se extrañó a Daniel Díaz no sólo es necesario ver los siete partidos en los que no estuvo, sino también observar el de ayer. Todas las carencias que se vieron en su ausencia se diluyeron con el Cata en cancha. Recuperador, organizador y hasta lanzador. La única dificultad que tuvo en el primer tiempo (ganarle de arriba a Rodrigo López) lo solucionó en el segundo. Bienvenido, Cata.Dónde más se notó la reaparición del central (después del 7-0 a Bolívar estuvo casi un mes afuera por un desgarro y luego por un dolor lumbar) fue en el arco. Todas aquellas pelotas que antes terminaban en Caranta (o en la red), ayer morían en los pies de Díaz, bien secundado por Morel Rodríguez, quien salió por una sobrecarga en el posterior derecho. Si bien los avances de Libertad fueron más livianos que en La Boca, ayer muchos intentos perecieron antes de nacer gracias a la capacidad tiempista de Díaz. Así, Morel sufrió menos sofocones que en partidos anteriores y toda la defensa se mostró menos apurada y más prolija en salidas y quites. "Terminé cansado por la falta de ritmo. En la ida sentí una molestia en la cintura y no podía ser egoísta y pedir jugar si no estaba al 100%. El DT me dio confianza y por suerte hicimos un buen partido", dijo.No sólo eso. Con el reloj corriendo desesperado y Boca intentando superar la línea del medio, el Cata abrió el camino. Recibió en pleno retroceso, lo vio a Román sobre la izquierda y le cruzó el pase, preciso, a los pies, para que el 10 iniciara la apilada que terminó en el 1-0 y la clasificación. "Tuvimos la genialidad de Román y el esfuerzo de todos. Estuvimos sólidos en todas las líneas y bien parados en el fondo". Con él fue mucho más fácil.

viernes, mayo 18, 2007

Claro que vale! carajo y la puta que los pario!!





Desde chiquitos los goleadores aprenden que no hay que rendirse nunca. Que hay que buscar hasta el último minuto y exigir hasta en la pelota más inofensiva. Que en la noche más oscura también puede aparecer un rayo de gol. Todos esos consejos que a Martín Palermo lo ayudaron a convertirse en esto que es hoy se los enseñó a sus compañeros en un curso aceleradísimo en los últimos minutos del partido, para que Boca siga respirando en esta Copa Libertadores. Dos goles, uno que vale, otro que no por un grosero error de un juez asistente, otra vez presente cuando la pelota hierve y un mensaje esperanzador para todos: se puede. Siempre hay revancha.La de Boca será en seis días, en un Defensores del Chaco donde Libertad no suele mostrarse tan sólido como cuando juega de visitante. La de Palermo, en cambio, fue pago express.Buscó de entrada el Loco... Y nada. En el área, entre una multitud, no encontró una bola redonda por abajo y por arriba apenas pudo conectar un centro. Encima, a esta altura de su vida, la movilidad no es una característica que lo distinga. En realidad, no lo fue nunca, pero menos aún en estos años de madurez. Entonces, entre lo que no le llegaba y lo que no generaba, se le empezó a ir la noche. Pero siguió buscando Palermo...Y en eso apareció un penal, otro más, y con él todos los fantasmas recientes. Metió uno contra Newell''s, empezó la crisis con el que le atajó Campagnuolo, se reivindicó esa misma tarde con carambola en el palo derecho, agigantó las dudas con el que mandó al cielo contra Vélez y, por más que esa noche de Copa se sacó las ganas con un gol de cabeza, la confianza no volvió completamente. Entonces, tras una charla entre referentes, le pasó la posta a Román y el 9 ayer miró de lejos cómo Romy corría su misma mala suerte. Ni se acercó al punto penal. Pero siguió buscando el Loco...Al final, cuando se escuchaba algún insulto por el manotazo fallido de Caranta, cuando Libertad parecía que lo tenía en el bolso, cuando Boca tropezaba por enésima vez, entonces el goleador encontró lo que buscaba. Clemente tomó un rebote, metió un centro atrás al corazón del área y a Palermo por fin le quedó una en la mira. Desde ahí, claro, no falla. Pero tuvo que interrumpir de golpe el festejo: banderín levantado, gol anulado. Error grosero porque Clemente había partido habilitado tras el remate de Dátolo. Pero, como siempre, siguió buscando el goleador...Y dos minutos más tarde, sobre el final, volvió a encontrar eso que persiguió desde el primer minuto. Ya no se lo sacó nadie. Gritó su revancha con los brazos en alto. Y todos aprendieron la lección. El jueves Boca tendrá la suya para demostrarlo.

viernes, mayo 11, 2007

jejeje...


Tenés ganas de que River le gane a San Lorenzo el domingo?—La del domingo es una fecha particular porque nosotros la cerramos con los resultados puestos. Está todo muy difícil, estamos todos juntos... Seguro que me gustaría que gane River y esto no le tiene que caer mal a nadie, porque si Boca gana se vería beneficiado. Quedan cinco fechas y puede pasar cualquier cosa. No sería como el campeonato pasado en el que todo estuvo entre Boca y Estudiantes.Stop. Rewind. Play: "Seguro que me gustaría que gane River y esto no le tiene que caer mal a nadie". Hay repregunta...—Qué título que Palermo diga que gane River y que pierda Estudiantes.—No sé si es el título, pero es lo que nos beneficia a todos. Si se lo preguntás a cualquier otro jugador te va a decir lo mismo: que gane River y que pierda o empate Estudiantes. Y, seguramente, ellos desearán que Boca no saque los tres puntos. Ahí tenés lo que pasó el otro día contra Argentinos, cuando lo teníamos ganado todos debían estar preocupados porque nos acercábamos más y después cambió.Stop. Rewind. Play: "...te va a decir lo mismo: que gane River y que pierda o empate Estudiantes". No más repreguntas.Martín Palermo, delantero consagrado, goleador con chapa, ídolo con plafón, está claro que a esta altura de la vida y de los goles tiene autoridad para decir lo que se le ocurra. Incluso puede poner en palabras ese pensamiento que hoy tienen todos, o la mayoría de hinchas y jugadores de Boca, pero que muchos blanquearían por cuestión de pruritos.¿Cómo le puede caer al hincha que un ídolo pida abiertamente un triunfo de River? ¿Ese hincha pasional entenderá las circunstancias o eso no se dice ni estas circunstancias? ¿Se trata simplemente de una licencia de ídolo? Esto último, claro, está fuera de discusión. Por eso, en una entrevista en ESPN, el Loco Palermo soltó su opinión sincera. Sin cassette. Al punto que ni siquiera midió el rebote que sus palabras podían tener en La Plata. Igual, después del affaire del 2006, del gol en esa final en Liniers, de la discusión con Verón, de los insultos de algunos hinchas, se sabe que su relación con su primer amor tiene una herida abierta. No alcanzó a cicatrizar con la tibia bienvenida que le dieron al Loco cuando regresó a La Plata, en la quinta fecha de este torneo, el día que le metió tres goles, y poco sirvieron para congraciarse con ellos los cuatro que le hizo a Gimnasia el domingo siguiente. Por lo pronto, después de ese fin de año caliente, Palermo nunca volvió a repetir que le gustaría terminar su carrera en Estudiantes. Y ahora incluso se anima a pedir que pierda un partido para el beneficio de Boca.Esta vez claro, a diferencia de otros partidos en los que nunca llegó la ayuda del archirrival (ver aparte), River necesita un triunfo para volver a meterse en la discusión del torneo. Y, por más que en algunas encuestas en foros de Internet de River los votos están repartidos 50 y 50 entre el equipo de Passarella y el de Ramón, no sumar de a tres sería una derrota. Y más leña al fuego interno que se vive en Núñez por esta horas.Además de tener que ganarle al duro Arsenal, Boca necesita una ayudita para alcanzar la punta del Clausura. Y Palermo no anda con vueltas a la hora de pedirla. Le guste a quien le guste y caiga como caiga. Los ídolos tienen ese plus.

jueves, mayo 10, 2007

SI SEÑORES...SON UNICOS!!!! VAMOS BOCA CARAJOOOOO!!!!!!!

AYER SE DECLARO DIA NACIONAL DE SAN ROMAN Y SAN CARANTA


(Hace tiempo que no sufria asi como sufri anoche....)






Porque tenemo' aguante" cantan los hinchas de Boca, exultantes por el pase a los cuartos de final de la Copa. Pero ese gastado hit de guerra, desafiante y de guapo, anoche debería haber tenido una pequeña modificación. Guantes es en realidad lo que le sobró a Boca para sacarse de encima a Vélez. Guantes enormes los de Caranta para evitar una goleada catastrófica. Y guantes los de Riquelme, en forma de botín, para hacer temblar el travesaño de un latigazo y para acariciar la pelota y adormecerla. Aplaudan y no dejen de aplaudir. El 1 y el 10 le pusieron el pecho a la heroica de Vélez y a la venganza de La Volpe.El mejor arquero del Clausura debió utilizar distintos recursos para una tarea brillante. El equipo no se asentaba, hacía agua por los costados y sufría por el medio. Pero de a poco, el cordobés fue edificando un trabajo casi sin fisuras. Tuvo que salir apurado a rechazar con los pies una mala entrega hacia atrás de Ibarra y lo hizo. Como cuando debió descolgar centros o cuando le tocó ponerse la capa de Superman para volar y sacarle una bola imposible a Ocampo. O cuando necesitó achicar y mostrar sus grandes reflejos al mandar al córner un rechazo de Ibarra que se anticipó al remate de Castromán. Pícaro, hizo tiempo cada vez que le tocó sacar del arco o cuando fue chocado por Balvorín y se quedó un rato en el piso, dolorido. Clave por donde se lo mire, un día va a revolcarse y terminará con Basile. "Fue complicado, menos mal que no entró la de Castromán en nuestra cancha, en el final", suspiró.Esos guantes salvadores tuvieron continuidad más allá de su área. Más precisamente en los pies sensibles de JR, quien con uno menos se paró de volante por izquierda. No fabricó el gol en contra de Bustos, pero casi. Antes de patear ese córner, le indicó a Palermo y a Palacio dónde debían colocarse. Su teledirigido se desvió en el 5 rival y adentro. La fortuna que tuvo en esa jugada le fue esquiva en el segundo tiempo, "con esos dos tiros en el travesaño", como dijo después. Pero lo mejor suyo no fueron esos remates ni el pase de magia, tras un quiebre de cintura bárbaro, a Boselli (le anularon el gol por offside), sino su viveza para entender el juego y tirarle hielo a la pelota cuando quemaba. En un rato, jugando con la desesperación de Vélez, amasó la pelota mientras Bustos y Cía. se resignaban a pararlo con infracción (recibió seis en la segunda mitad). Román, ofensivo por naturaleza, fue el mejor defensor de Boca. Y cuando no la tuvo, corrió y ayudó (hasta hizo un foul). "Sabía que íbamos a pasar. Nunca tuve dudas", afirmó. Su actuación quedó un escalón debajo de Caranta, quien, al final y a modo de ofrenda, le tiró los guantes a la tribuna. Sí, como para que canten "porque tenemo'...".



























jueves, mayo 03, 2007

Y Boca va......







Y BOCA VA......!!!!


La Copa Toyota Libertadores

La actuación de alto vuelo de Boca tuvo su recompensa en el marcador

Con goles de Riquelme, Palermo y Clemente, batió por 3-0 a Vélez y quedó a un paso de los cuartos de final;





Juego, precisión, decisión, agresividad. Boca fue un cóctel de virtudes y, en el final, encontró la mejor recompensa a su superioridad. En la Bombonera, Boca superó por 3 a 0 a Vélez, un débil adversario, en el primer partido por los octavos de final de la Copa Toyota Libertadores, y quedó cerca de la clasificación. El desquite será el miércoles próximo, en Liniers. La primera parte del espectáculo resultó un auténtico show de Boca. La mínima diferencia resultó una ironía de la abultada ventaja en el juego, en la decisión y en la actitud. Boca fue muy superior a Vélez, mucho antes de la salida de Gastón Sessa, mucho antes de jugar once contra diez. Sin embargo, la mala puntería de Palermo y la impericia general lo privaron de sacar cómodas ventajas en el marcador. A los nueve minutos abrió el score, con un golazo de Riquelme, directo al ángulo, luego de un pase en el área de Palermo, casi sin dificultad entre Bustamante y Bustos. Vélez no reaccionó: distribuido con dos líneas de cuatro, más entusiasmado para marcar que para crear, su juego dependió de decisiones individuales. Pero siempre más cerca del arco propio; por ejemplo, Bustos se dedicó a hacerle a Riquelme, sin éxito, una marca personal intermitente. Una excelente acción colectiva, de lo mejor de Boca en el certamen, chocó con la mala puntería de Palermo y la reacción de Sessa. Antes, en un juego de toques y precisión, la jugada colectiva la había comenzado Riquelme y la pelota continuó con Ledesma y Palacio, hasta el desacertado final en Palermo. Al rato, pareció que el desarrollo quedaría resuelto por la insólita intervención de Sessa -una más, en un año fatídico-, que buscó una pelota en el aire con la pierna derecha elevada que, directa, impactó en la frente de Palacio: penal y expulsión. Mientras Miguel Russo arriesgó en todo momento, Ricardo La Volpe prefirió mayor cautela: Peratta, el arquero suplente, ingresó por Zárate, un pichón de crack amonestado, fastidioso y cambio permanente para el DT. El juego creció en interés porque Palermo, otra vez, falló un penal: su remate fue directo al cielo. Con el resultado con la mínima diferencia, Boca siguió por el mismo camino: agresivo, decidido, preciso, pero le faltó siempre la puntada final. Vélez pareció estar en otra sintonía: Castromán, a veces y Escudero, casi nunca, intentaron avances profundos y ambiciosos. Boca siempre fue más y mejor. Conducido por Riquelme, respaldado por Ledesma -cada día juega mejor- y apoyado en Palacio, maltratado por algunos excesos velezanos, Boca fue. Y encontró el merecido segundo tanto: un cabezazo de Palermo, exigido entre Uglessich y Pellerano. Y en el final, el resultado exacto para permitirse soñar: golazo de Clemente Rodríguez, con un derechazo. La función había terminado. En el juego... y también en el marcador.
1 victoria puede lucir ahora Boca sobre Vélez en torneos internacionales. Entre la Libertadores 94 y la Mercosur 98, sumaba tres caídas y una igualdad.